Hablar de trastornos infantiles no significa considerar cualquier dificultad, cambio de comportamiento o preocupación como un trastorno. La infancia es una etapa de continuo desarrollo y existen grandes diferencias individuales. Para valorar una dificultad es necesario tener en cuenta su intensidad, duración, frecuencia y repercusión en la vida del niño.
Psicología infantil
¿Qué entendemos por trastornos infantiles?
Durante la infancia se producen importantes cambios emocionales, cognitivos, sociales y conductuales. Muchas conductas que aparecen en determinados momentos pueden formar parte del propio desarrollo y no significan necesariamente que exista un trastorno.
Las dificultades adquieren una mayor relevancia cuando son persistentes, especialmente intensas o interfieren de manera significativa en diferentes ámbitos de la vida cotidiana del niño.
Por ello, no es recomendable interpretar una conducta concreta de manera aislada. La valoración debe tener en cuenta la edad, la etapa de desarrollo, el contexto familiar y escolar, la evolución de la dificultad y las características individuales.
Una evaluación profesional permite analizar todos estos elementos antes de determinar qué está ocurriendo y qué tipo de apoyo puede necesitar el niño.
Señales
¿Qué señales podemos observar durante la infancia?
Las manifestaciones pueden variar considerablemente de un niño a otro y dependen de la dificultad que esté experimentando.
Algunos cambios pueden aparecer de forma puntual y desaparecer posteriormente. Otros se mantienen en el tiempo o comienzan a interferir en el bienestar, las relaciones familiares, el colegio o las actividades cotidianas.
Cambios persistentes en el estado de ánimo, miedos o preocupaciones que generan un malestar importante.
Comportamientos que se mantienen en el tiempo y generan dificultades importantes en la vida cotidiana.
Dificultades persistentes para relacionarse o desenvolverse en determinados contextos sociales.
Dificultades que afectan de forma continuada al aprendizaje o al funcionamiento en el contexto escolar.
La presencia de una de estas señales no permite por sí sola establecer que exista un trastorno. Lo importante es analizar el conjunto de la situación y su evolución.
Diferentes áreas
Los trastornos infantiles pueden manifestarse de formas diferentes
Las dificultades durante la infancia no afectan siempre a las mismas áreas. En algunos casos predominan las manifestaciones emocionales, mientras que en otros pueden observarse principalmente cambios de conducta, dificultades sociales o problemas relacionados con el aprendizaje.
Dificultades emocionales
Algunos niños pueden experimentar miedos, preocupaciones o cambios emocionales que generan un malestar significativo y afectan a sus actividades habituales.
Dificultades de conducta
En otros casos, la preocupación aparece por determinados comportamientos que se mantienen en el tiempo y que generan dificultades en casa, en el colegio o en otros contextos.
Dificultades relacionadas con el aprendizaje
También pueden aparecer problemas relacionados con diferentes procesos de aprendizaje. Cuando estas dificultades persisten, es importante estudiar qué factores están interviniendo.
Cada situación requiere una valoración individual. Una misma conducta puede tener significados diferentes dependiendo de la edad, del contexto y de las demás características del niño.
Desarrollo
La importancia de observar la evolución del niño
El desarrollo infantil no es un proceso completamente uniforme. Los niños pueden avanzar a ritmos diferentes y atravesar etapas en las que aparecen cambios emocionales o conductuales.
Por esta razón, además de observar qué está ocurriendo, conviene valorar desde cuándo sucede y cómo ha evolucionado.
Una dificultad que aparece de forma puntual ante una situación determinada no tiene necesariamente el mismo significado que un patrón que se mantiene durante un periodo prolongado y afecta a distintos contextos.
También resulta importante conocer si el problema se observa únicamente en casa, exclusivamente en el colegio o en diferentes entornos.
Acompañamiento
El papel de la familia ante las dificultades infantiles
La familia constituye una fuente importante de información porque puede observar cómo evoluciona el niño en diferentes situaciones cotidianas.
Cuando aparece una dificultad, puede resultar útil observar en qué situaciones se produce, desde cuándo ocurre, con qué frecuencia aparece y qué consecuencias tiene para el niño y para la dinámica familiar.
También puede ser conveniente compartir información con otros adultos que participen habitualmente en la vida del niño cuando sea pertinente, especialmente si existen dificultades en distintos contextos.
El objetivo no es buscar continuamente síntomas, sino comprender mejor qué está ocurriendo y disponer de información suficiente si finalmente es necesario solicitar orientación profesional.
Gabinete Estímulo
¿Cuándo solicitar una valoración profesional?
Puede ser recomendable solicitar orientación cuando una dificultad se mantiene en el tiempo, aumenta de intensidad o comienza a interferir de manera significativa en el bienestar y funcionamiento cotidiano del niño.
También puede resultar útil consultar cuando la familia tiene dudas sobre determinados cambios emocionales o conductuales y necesita comprender mejor qué está ocurriendo.
Una valoración permite analizar la situación de forma individual y determinar si las dificultades observadas requieren intervención o algún tipo de seguimiento.
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Cuando las dificultades están relacionadas principalmente con el aprendizaje, también puedes consultar la información sobre dificultades de aprendizaje para conocer esta área de intervención de Gabinete Estímulo.
